Recuperar la memoria para reconstruir la red colectiva

La historia de internet contada desde abajo no es un relato de tecnología, sino de lucha colectiva. Marta G. Franco, en el libro «Las redes son nuestras. Una historia popular de internet y un mapa para volver a habitarla», desmonta el mito empresarial de la red para rescatar las voces de sus verdaderos arquitectos: hacktivistas, movimientos sociales, trabajadores precarios y comunidades marginadas que forjaron espacios digitales libres antes del auge del capitalismo de datos.

Se trata de una investigación rigurosa que denuncia cómo se privatizó la infraestructura pública de la red y se convirtieron los bienes comunes digitales en mercancías. Sin embargo, el texto no se reduce a la denuncia. Ofrece una cartografía práctica para repensar la tecnología como herramienta de transformación social, ligando las luchas históricas por el software libre con las batallas actuales contra los algoritmos xenófobos o la precariedad digital.

En el eje de la obra se sitúa una premisa revolucionaria: cada derrota del presente contiene las semillas de las victorias pasadas. Reconocer estas líneas de continuidad—el hacktivismo de los 90, las redes de solidaridad de la pandemia, la organización digital de los riders—permite comprender que otra internet es posible. La autora analiza con precisión casos como el de los streamers que convirtieron Twitch en herramienta de movilización o las redes feministas que desafían la inteligencia artificial patriarcal.

El epílogo de la escritora Lola Robles amplía este horizonte con un ejercicio de ficción utópica: muestra cómo las tecnologías decoloniales podrían generar espacios digitales antirracistas y ecofeministas. Esta apuesta por la imaginación política convierte el libro en un manual de desobediencia tecnológica, alineado con los principios de construcción colectiva que defiende C))).

La obra desmonta falsos dilemas como la tecnofobia versus el tecno-optimismo. Propone, en su lugar, una visión dialéctica donde cada dispositivo contiene tanto herramientas de dominación como potenciales de liberación. Esta lectura sintoniza con el compromiso de ECOAR))) de combatir las injusticias sin renunciar a las herramientas técnicas necesarias para organizar alternativas.

Como señala la cita de Simona Levi, estamos ante “un libro necesario” que expone los mecanismos del expolio digital, pero sobre todo, aporta una caja de herramientas para reconstruir la red como bien común. A través de su página oficial, C))) pone este recurso al servicio del activismo digital.

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