Cómo la monetización del odio rompió el debate público en la era de las plataformas

El ensayo «La viralidad del mal. Quién ha roto internet, a quién beneficia y cómo vamos a arreglarlo», publicado por Descontrol Editorial en 2024, constituye un análisis detallado sobre el deterioro de la conversación ciudadana en el ámbito digital y el papel determinante de las grandes corporaciones tecnológicas en este proceso. La obra, firmada por el colectivo Proxecto UNA, se inscribe en un contexto histórico marcado por la reconfiguración del espacio público en torno a las redes sociales y la consolidación del llamado capitalismo de plataformas. En este escenario, las compañías conocidas como Big Tech han adoptado estrategias de negocio que, bajo una aparente neutralidad algorítmica, priorizan contenidos de alta carga emocional para maximizar el tiempo de permanencia de las personas usuarias y, en consecuencia, los ingresos publicitarios. La lógica de la atención favorece especialmente los discursos de la extrema derecha, mientras que los contenidos centrados en la defensa de los derechos humanos y del medio ambiente tienden a quedar invisibilizados.

La investigación de Proxecto UNA se detiene en la figura de los llamados “monetizadores del odio”, perfiles que obtienen rendimiento económico mediante la creación y difusión de discursos de confrontación, acoso o desinformación. La tesis central del libro sostiene que la arquitectura de los algoritmos de plataformas como X, YouTube o TikTok no solo permite, sino que incentiva la viralización de este tipo de contenidos por encima de otros más reflexivos. Estos mensajes encajan con la lógica de maximización del impacto digital y contribuyen a desplazar otras propuestas centradas en el interés colectivo. Esta dinámica genera un embudo de radicalización que suele beneficiar especialmente a las narrativas de la extrema derecha global, que emplean con eficacia estas dinámicas para normalizar postulados que, en el debate tradicional, encontrarían mayor resistencia.

Desde una perspectiva económica y geopolítica, el ensayo se sitúa en un contexto de creciente tensión entre los estados democráticos y el poder ejercido de facto por las grandes plataformas. Decisiones recientes de empresas como Meta y X, como la reducción de los programas de verificación de contenidos o la flexibilización de las políticas contra el discurso de odio, responden a un cálculo de rentabilidad. La economía de la atención actúa como motor de este fenómeno: los contenidos más confrontativos y simplificadores generan más interacciones, consolidando un modelo en el que las narrativas de la extrema derecha resultan especialmente beneficiadas, mientras que otras visiones quedan relegadas.

El impacto en el mundo físico constituye otro de los ejes del ensayo. Proxecto UNA subraya que la violencia verbal en el ámbito digital no queda aislada en una burbuja virtual, sino que legitima y precede agresiones reales contra colectivos vulnerables. El libro documenta la relación entre los discursos de odio dirigidos al colectivo LGTBIQ+ o a las personas migrantes y el aumento de las denuncias por delitos de odio en el Estado Español. Este análisis coincide con informes de la FELGTBI+ (Federación Estatal LGTBI+), que alertan de un incremento de la actividad de cuentas automatizadas dedicadas a la difamación y amenaza de estas minorías.

A pesar del diagnóstico severo sobre la ruptura de la internet original, el libro mantiene una voluntad constructiva y propositiva. El colectivo Proxecto UNA, que opera bajo anonimato (para protegerse de represalias, demostrar que existen formas de habitar internet sin cultivar una marca personal y priorizar el proyecto colectivo sobre la individualidad), propone herramientas prácticas para frenar esta dinámica. Entre ellas destacan la desmonetización del contenido violento mediante presión a las empresas anunciantes, el boicot a plataformas que incumplan estándares democráticos y la creación de comunidades digitales basadas en el cuidado colectivo. Se reivindica así la capacidad de acción de la ciudadanía para promover contenidos centrados en el bien común frente a la lógica dominante de las plataformas.

En definitiva, «La viralidad del mal» se presenta como un ensayo fundamental para comprender el estado actual de la comunicación global. Con un estilo que combina rigor analítico y vocación divulgativa, Proxecto UNA revela las dinámicas que han convertido internet, una herramienta que originalmente fue un espacio de encuentro y conocimiento, en un entorno profundamente condicionado por los intereses económicos de las grandes tecnológicas. Su valor reside tanto en la identificación de responsabilidades como en la propuesta de vías para recuperar un debate público basado en la razón, la empatía y la defensa del interés colectivo.

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